El gato azul

martes, agosto 09, 2005

De vibras y cosas raras... que me hacen feliz.

Dieron las 6 y 25 y comenzé a guardar mis cosas... apagué la compu y salí corriendo de la oficina, últimamente suelo hacerlo así, y al poner un pie afuera todo en mi cambia. Adios presiones, adios mala vibra, adios stress.

Y entonces fuí a un sanborns a buscar una revista que tenía que comprar. No había. Pregunté por el libro de Luis Felipe. No tenían en existencia pero me dijeron que en la sucursal del centro de coyoacán había. Me gustó la idea de ir a dar una vuelta por allá. Entre semana no suele estar tan atiborrado como los fines, se puede pasear a gusto por los jardines y sigue habiendo gente interesante. Entré al Sanborns, la revista no estaba pero encontré el libro, y no pude evitar comprarlo, historias que me remiten a otras historias... a tiempos y horas de hace poco más de un año. -Tengo que leerlo-, y al hojearlo después en el jardín lo encontré, encontré las historias, las horas y los personajes, y a algunos viejos amigos en sus páginas también...

Y entonces pasó un señor con un xoloescuintle (o como se escriba) y me soltó un "eres bella" asi nomás de repente que me arrebató una sonrisa... y mucha buena vibra. Y un par de chavos en la banquetilla de enfrente con guitarras en mano cantando "tu prisa" de Fernando Delgadillo. Y después un chico se acercó -¿Te gusta la poesía?- y yo con la papa en la boca (me estaba echando una bolsita de papas fritas con limoncito y valentina slurrp, no es q sea fresa) -ajá...- y me ofreció un pequeño librito con sus poemas. -¿Lo vendes?- si, -Te lo compro-. -¿Tu que lees?- Le enseñé el libro de Luis Felipe. Una breve alusión a su facha, -Ah, también de mata larga y frente amplia... se ve buen tipo- -Es chido el LuisFe- Y no sé que mas dijo cuando ya sentado al lado mío me preguntó que signo era. -Aries...- y comenzó a decirme un montón de cosas sobre mi personalidad, y ascendentes y no se que chingaos y, debo de admitir, un par de frases me sorprendieron un poco. Me tiró muy buena vibra, cinco minutos de plática y ya había hasta proyecto para armar una revistilla, onda alternativa, nada comercial. Me cayó muy bien, Iván Ardilla. Me gustó el pseudónimo... y sus ojos. Ajem, con el trabajo que me cuesta socializar.

En fin. Cosas locas, pero que siempre me dejan con una sonrisota en la cara y con el corazón contento. Una hora en coyoacán y soy feliz.

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